El cuerpo necesita tres macronutrientes para generar energía:
Carbohidratos
Proteínas
Grasas.
Un gramo de grasa contiene el doble de la energía de un gramo de los otros dos.
El cuerpo requiere energía para mantener su metabolismo funcionando correctamente y, según un estudio del 2007 publicado por el American Journal of Clinical Nutrition se encontró que el
consumo de ácidos grasos pueden mejorar la salud metabólica.
De hecho, según una investigación de la Escuela Universitaria de Medicina de St. Louis, la grasa almacenada en los tejidos periféricos del cuerpo como el vientre, los muslos o los glúteos (también llamada grasa subcutánea) no puede eliminarse de manera eficiente sin un consumo de grasa “nueva” para ayudar en el proceso.
QUÉ COMER Y QUÉ EVITAR
Ácidos grasos insaturados
Compuesto de ácidos grasos monoinsaturados (MUFA) y ácidos grasos poliinsaturados (AGPI), nutrientes importantes para una dieta saludable.
Las grasas monoinsaturadas se encuentran en los aceites vegetales, nueces, semillas y aguacates, mientras que los AGPI se encuentran en los aceites vegetales, pescados y mariscos.
Los ácidos Omega-3 y los Omega-6 son dos tipos de ácidos grasos poliinsaturados que sólo pueden obtenerse a través de la dieta y son conocidos como “ácidos grasos esenciales”.
Ácidos grasos saturados
Se encuentran principalmente en alimentos de origen animal como la carne y los productos lácteos, como la mantequilla y el queso, que suelen ser sólidos a temperatura ambiente.
Algunos aceites vegetales, como el de coco o almendra, también contienen grasas saturadas.
Es recomendable comer cantidades limitadas de grasas saturadas como parte de una dieta saludable, siempre intentando que la fuente sea saludable: por ejemplo, es preferible obtener grasas saturadas de un filete de ternera, proveniente de una alimentación vegetal, que de unas palomitas fritas en maíz.
Ácidos grasos trans
Los ácidos grasos trans son aceites vegetales procesados químicamente.
Semisólidos a temperatura ambiente, se utilizan en algunas margarinas, alimentos fritos y alimentos procesados para mejorar el sabor, la textura y la vida útil de algunos alimentos. Este tipo de grasas debe evitarse en cualquier dieta.
La grasa no es un nutriente que debamos evitar a toda costa. Al contrario, es fundamental para un crecimiento y desarrollo normales. Además de proporcionar energía, incluir grasas en nuestra dieta protege nuestros órganos, mantiene las membranas celulares y ayuda en la absorción y asimilación de los nutrientes. Es más, se calcula que alrededor de un tercio de las calorías de cualquier plan de pérdida de peso provienen de las grasas incluidas en la dieta.
Fuente: http://www.totalfitness.es/


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